Cada uno de nosotros podemos contribuir a reducir notablemente nuestros consumos de energía sin tener que renunciar a nuestro confort.
Tenemos que tener en cuenta que, el 30% del consumo total de energía de nuestro país, proviene del consumo de las familias.
Una vivienda mal aislada térmicamente necesita un mayor consumo de energía:
– En invierno se enfría rápidamente y puede tener condensaciones en su interior.
– En verano se calienta más y en menos tiempo.

Entre el 25% y el 30% de nuestras necesidades de calefacción son debidas a las pérdidas de calor que se originan en las ventanas.